En la pasada keynote, Apple anunció casi de pasada un producto que a mí personalmente me pareció muchísimo más relevante. En un momento en que la opinión pública, integrada por muchos profesionales criticaba la atención que Apple estaba prestando a su software y hardware profesional, Apple anunció un nuevo Mac Pro.
Este nuevo modelo no ha dejado indiferente a nadie. Las opiniones, como suele ocurrir con los productos de Apple, se han polarizado. O te encanta, o lo detestas. Y no es para menos. Han convertido la monolítica torre anterior, la han hecho mucho más potente y la han metido en una nueva caja seis veces más pequeña.
Ahora el Mac Pro ya no tiene doble procesador. Recordemos que los ordenadores profesionales de sobremesa de Apple siempre habían ofrecido una configuración con doble procesador, desde que el PowerMac G4 Gigabit Ethernet fuese presentado en el 2000 bajo el lema "Two brains are better than one" (Dos cerebros son mejor que uno). Y aunque ahora sólo tiene un procesador, sigue teniendo la misma cantidad de núcleos. Si antes tenía 6 núcleos en dos procesadores, en el modelo más potente de la gama, ahora tiene 12 núcleos en un único procesador, que, además, resulta ser más potente que la anterior configuración.
Pero no acaba ahí la cosa. Ahora que empiezan a surgir tecnologías para utilizar las GPU en combinación con la CPU, Apple ha presentado el primer Mac Pro con doble tarjeta gráfica. Y no cualquiera: dos AMD FirePro con hasta 6GB de memoria gráfica.
No acaban ahí los cambios: ahora no hay bahías de disco duro internas, sólo un pequeño slot para un SSD conectado a través de PCIe, lo que permite alcanzar velocidades de hasta 1250MB/s, algo impensable con los SSD conectados por SATA, que alcanzan un máximo teórico (menor en la práctica) de 600MB/s.
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